¡Buenos días! El huracán Ophelia se sigue acercando hacia la península pero ya empieza a girar hacia el norte. Mañana veremos qué efectos tiene sobre la costa gallega, probablemente poca cosa. Lo que sí que es seguro es que finalmente nos abre la puerta a la entrada de frentes a partir del martes, es decir lluvia. ¡Ya era hora!
En la entrada de hoy voy a intentar imaginarme a mi "yo" en el año 2030. Tendré, por tanto, 37 (casi 38) años, y mi vida será muy diferente de la que es ahora:
Domingo, 13 de octubre de 2030
Echando la vista atrás, qué lejanos quedan aquellos años, donde se impulsaban las ideas de la vieja escuela. Aún recuerdo, cómo eran aquellas aburridas clases. Por suerte para mis hijos, ellos no tienen que volver a pasar por lo mismo. En aquellos días, nos parecía normal que un profesor fuera un sargento, y no un compañero. Los profesores ya no pegaban cuando yo era pequeño, ya no había castigos físicos, como sí ocurría en la época de mis padres; pero los castigos psicológicos estaban a la orden del día: Era muy normal que un profesor te expulsara de su clase, en vez de intentar motivarte positivamente. Se usaba el refuerzo negativo, en vez del positivo. Hoy, por suerte para mis hijos, eso ya no ocurre.
Y lo que ha cambiado todo. Incluso para mi generación, que hemos nacido en una época de constantes cambios. El uso del papel ya prácticamente es historia. Todos los niños tienen ordenadores integrados en sus pupitres, sincronizados con todos sus dispositivos, tanto los que tienen en casa como los que llevan. Desde que inventaron los "phonewatch", esos aparatos táctiles que todos llevamos en la muñeca a modo de reloj y móvil al mismo tiempo, pueden descargarse cualquier documento que los profesores les suban a la nube.
Al mismo tiempo, todo ha mejorado mucho desde el final de la III Guerra Mundial. Sin duda es algo que siempre tendremos como un trauma. Pero espero, que de una vez por todas, TODOS aprendamos de nuestros errores, ahora que las armas nucleares han sido finalmente prohibidas. Por suerte para nosotros, España sufrió pocos daños en esta guerra, ya que, al igual que en las dos primeras, nos mantuvimos relativamente al margen, debido a nuestros ya importantes conflictos internos, y a pesar de que la OTAN nos arrastró a meternos donde no queríamos. Hoy, por suerte, todos nos preocupamos más por el medio ambiente, ahora que las consecuencias de esta guerra han destruido tantas extensiones. Ojalá hubiera existido un mayor diálogo previo y eficaz.
Pero bueno, el tema en el que quería centrarme era la educación. Resulta fascinante, cómo ahora mis hijos se ríen de mí y me dicen que cómo podía sobrevivir escribiendo sin el móvil y sin pantallas en la clase, que tenía que ser una "tortura prehistórica" escribir siempre con el boli. Ahora veo lo irónico de la situación, cuando yo también le decía esas mismas palabras a mi padre. Cuando mi padre era pequeño, la carretera de su pueblo no estaba asfaltada y las gallinas campaban a sus anchas por el pueblo. Ahora queda tan lejano el Franquismo, cuando estamos a tan pocos años de cumplir el centenario de aquel Golpe de Estado del 36... Resulta casi irónico, ver cómo pasa el tiempo y cómo cambia todo.
Por supuesto, siempre quedan los viejos, que se quejan de todo y ven todo lo nuevo como un peligro: "Ya no se enseña como antes". Me pregunto si algún día yo también seré así, espero que no. Aunque ya desde la Antigua Grecia existe este pensamiento. Decía Platón: "¿Qué les pasa a nuestros jóvenes? No respetan a sus mayores, desobedecen a sus padres. Ignoran las leyes. Hacen disturbios en las calles inflamadas con pensamientos salvajes. Su moralidad decae. ¿Qué será de ellos?". Supongo que es ley de vida, solo espero que entonces me acuerde de que una vez yo también fui joven, y no se iba a acabar el mundo.
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